En este asunto intervenimos en una obra de construcción de un hotel en Tenerife, en la que la propiedad se enfrentaba a retrasos de entrega, defectos de ejecución y partidas contratadas que no llegaron a ejecutarse. Nuestro encargo consistió en aportar una visión externa, rigurosa y defendible para analizar técnicamente los incumplimientos y su impacto, con un enfoque objetivo e imparcial.
El trabajo se estructuró desde el inicio para responder a los puntos críticos del conflicto: revisión del contrato y del plan de ejecución, análisis temporal del avance real y verificación técnica de trabajos pendientes y/o defectuosos, incluyendo la coherencia de las penalizaciones asociadas al incumplimiento. Esta aproximación permitió ordenar el caso con una lógica pericial clara: qué se pactó, qué se ejecutó, qué se dejó sin ejecutar y qué fue necesario corregir para garantizar la puesta en servicio.
A partir de ahí, realizamos un análisis por sistemas y partidas, lo que permitió bajar a detalle técnico sin perder la visión global. El informe aborda ámbitos críticos en un activo hotelero: instalaciones eléctricas (baja y media tensión), instalaciones térmicas y fontanería, protección contra incendios, edificación y acabados, redes y sistemas, control de obra y sistemas de gestión del edificio (BMS), además del bloque de retrasos. Esta segmentación fue clave para convertir una casuística compleja en un relato técnico verificable.
En edificación y acabados, por ejemplo, se documentaron filtraciones y humedades, problemas de impermeabilización, elementos de terminación mal ejecutados y otras incidencias que afectaban al funcionamiento y a la habitabilidad. En paralelo, se identificaron cuestiones especialmente sensibles por seguridad, como defectos que comprometían sistemas de protección contra incendios y el correcto funcionamiento de instalaciones esenciales.
La metodología combinó verificación in situ (recopilando evidencias visuales y contrastando la realidad constructiva), entrevistas técnicas con industriales y responsables de la obra, y el análisis de informes específicos elaborados por especialistas. Todo ello se integró con un criterio pericial de trazabilidad: cada incidencia se vincula a su soporte técnico y a su corroboración en campo.
Finalmente, para llegar a una resolución sólida, en cada bloque se contrastó la parte técnica con la documental, revisando sistemáticamente las facturas y trabajos ejecutados por terceros tras la sustitución del contratista, de modo que el resultado no quedara en una mera descripción de fallos, sino en una certificación defendible de qué hubo que ejecutar/corregir y por qué. Esta combinación de diagnóstico técnico + evidencia + trazabilidad documental es lo que permitió transformar el caso en una conclusión robusta y útil para la estrategia del procedimiento.