Experiencias
EREs y ERTEs

Reorganización industrial y ajuste de plantilla en multinacional del sector automoción

En este caso, una compañía industrial con actividad internacional se vio obligada a replantear su estructura tras un cambio brusco del entorno y del propio negocio. La combinación de disrupciones en la cadena de suministro, un incremento muy acusado de precios y una reorganización interna del grupo generó una presión operativa que ya se reflejaba en resultados operativos negativos.
El conflicto no era “solo laboral”: era un problema de viabilidad y adaptación. Analizamos cómo la subida de la inflación y de los tipos de interés, la guerra de Ucrania y la tensión logística vinculada a la política de “Covid cero” estaban afectando a la industria y, por extensión, al negocio del cliente.
Además, el sector atravesaba una tormenta perfecta: crisis de semiconductores, encarecimiento de mercancías y transformaciones tecnológicas que obligaban a reconfigurar productos y procesos. El informe incorporó ese marco externo para que la causa de la reorganización se entendiera con claridad y con evidencia verificable, y no como una decisión aislada.
A partir de ahí, aterrizamos el diagnóstico en la realidad productiva y organizativa del cliente. El encargo incluía analizar la evolución de unidades vendidas por categorías, la evolución de la plantilla y la situación económica actual y futura con previsiones que permitieran demostrar la necesidad real de actuar.
El trabajo no se quedó en “describir” el problema: conectamos la lógica industrial con su impacto organizativo. Esto implicó traducir cambios en mix de producto, líneas y carga de trabajo en implicaciones concretas para áreas y funciones, y diseñar medidas coherentes con el redimensionamiento exigido por el nuevo escenario.
La metodología combinó revisión documental y trazabilidad (información interna y fuentes sectoriales), modelización económico-financiera (cuenta de resultados depurada y escenarios) y análisis operativo (capacidad, líneas, turnos y estructura necesaria). Esa robustez metodológica es la clave para que un informe sea defendible: no basta con afirmar, hay que demostrar.
Con esa base, propusimos un paquete de medidas orientado a garantizar la viabilidad minimizando el impacto, incluyendo, reducción de puestos de trabajo, flexibilidad estructural y organizativa en calendarios, turnos, movilidad, rotación y categorías profesionales, alineando la organización con la nueva forma de producir.
El resultado fue un informe pericial técnico-laboral especialmente sólido para sostener el proceso de reorganización: transformó un contexto complejo (macro, sectorial, productivo y económico) en conclusiones claras, cuantificables y accionables, aportando una base de negociación y de defensa con alta seguridad técnica.