Una empresa del IBEX35 con exposición relevante a los precios de la energía necesitaba entender y validar, con una visión externa e independiente, cómo se habían estructurado y contratado una serie de swaps ligados a energía. El encargo no buscaba “recontar” el contrato, sino explicar con claridad qué se firmó, por qué tenía sentido económico y cómo debía interpretarse su funcionamiento.
El reto principal era que no se trataba de un único producto simple: la cartera incluía varias permutas y, además, convivían swaps con subyacentes distintos, lo que exige adaptar el análisis a cada tipología y evitar conclusiones “copiadas y pegadas”. Esa heterogeneidad es justo donde suelen aparecer los malentendidos: cuándo paga cada parte, qué variable manda en cada liquidación y qué lectura correcta tiene el resultado económico.
En martinsdelima abordamos el caso con una idea guía: convertir complejidad financiera en decisiones comprensibles. Por eso el informe se planteó para que cualquier equipo directivo o financiero pudiera seguirlo sin ser especialista, manteniendo el rigor técnico y, a la vez, bajándolo a tierra con esquemas y trazabilidad de datos.
A partir de ahí, estructuramos el trabajo como una validación completa del “ciclo de vida” de la cobertura:
(i) qué se contrató,
(ii) cómo funcionaba cada pata, y
(iii) si las condiciones pactadas eran coherentes con la práctica habitual del mercado en el momento de la contratación.
Un punto especialmente relevante fue poner foco en la lógica económica de la cobertura: distinguir de forma nítida la pata fija (precio pactado) y la pata variable (precio de mercado esperado) y explicar cómo se comparan correctamente cuando el subyacente se entrega en el futuro.
El resultado fue un documento que no se limita a “dar un número”, sino que ordena el relato técnico, deja claro qué variables determinan cada cálculo y ofrece una lectura ejecutiva: qué estaba cubierto, cómo se valoraba y qué conclusiones se pueden extraer con base en información de mercado verificable.
Aplicamos una metodología de valoración estándar de mercado: proyectamos flujos de caja futuros de cada swap con precios observables en el momento de contratación. Para electricidad utilizamos futuros de mercado; y para gas natural, un conjunto de referencias de mercado (futuros y spot del subyacente de referencia, tipo de cambio y tipos a plazo), siempre con datos conocidos a esa fecha.
Sobre esos flujos, calculamos el valor presente de cada pata mediante factores de descuento públicos de referencia, siguiendo la práctica habitual para derivados, y resolvimos los vencimientos no directamente disponibles mediante interpolación entre puntos cercanos de la curva. Esto garantiza consistencia matemática y comparabilidad con valoraciones profesionales.
Con esta base, pudimos acreditar con claridad que los precios fijos pactados eran coherentes con los precios futuros de mercado en el momento de firma, es decir, que la contratación se alineaba con lo que suele observarse en operaciones de cobertura bien estructuradas.
En términos de valor del trabajo, el impacto fue doble: por un lado, tranquilidad técnica (valoración robusta y defendible); por otro, capacidad de gestión (explicación clara y accionable para mejorar el seguimiento interno de coberturas). En resumen, martinsdelima entregó un análisis extraordinariamente riguroso, trazable y comprensible, que convirtió una cartera compleja de derivados en una conclusión clara: estructura razonable, metodología transparente y alineación con mercado.