Una cadena nacional de tiendas de retail deportivo, con una presencia física consolidada, nos planteó un reto muy concreto: convertir su crecimiento en un modelo escalable y, sobre todo, hacer que cada euro invertido en marketing y publicidad tuviera retorno medible. El punto de partida era potente: un negocio con fuerte capilaridad, una oferta amplia de producto y una ambición clara de seguir ampliando mercado.
En el diagnóstico inicial detectamos una ventaja competitiva clave: la empresa ya trabajaba de forma intensiva la relación con el cliente a través de comunicaciones periódicas, redes sociales y activos digitales propios, lo que permitía pasar de campañas “tácticas” a una estrategia de marca sostenida y coherente. Además, su enfoque omnicanal, integrando experiencia física y digital, abría la puerta a planes de inversión en marketing basados en datos y atribución real, no solo en notoriedad.
Otro elemento diferencial fue su operación interna: encontramos un sistema avanzado de gestión de inventario apoyado en Big Data y analítica, capaz de optimizar disponibilidad, rotación y surtido por zona. Esto es crucial para marketing, porque publicidad sin stock (o con surtido desalineado) destruye eficiencia. Con este punto fuerte, el plan de inversión podía apoyarse en una promesa real al cliente: disponibilidad, conveniencia y experiencia.
También trabajamos el ángulo de marca y experiencia: la compañía operaba con formatos de tienda diferenciados y una propuesta pensada para adaptar producto, visual merchandising y ambiente a públicos distintos. Esto permitió estructurar una arquitectura de marca clara y, desde ahí, diseñar una inversión publicitaria “por misión”: captación, conversión, recurrencia y fidelización, según formato y perfil de cliente.
La metodología de martinsdelima fue la que marcó la diferencia: combinamos análisis riguroso de documentación interna, contraste con fuentes públicas y una interpretación objetiva orientada a decisiones accionables. Para asegurar que las recomendaciones eran “verdad operativa” y no teoría, realizamos validaciones en campo con comprobaciones físicas e inventarios aleatorios, de modo que el plan de marketing se apoyara en datos fiables y en una ejecución realista.
El resultado fue una hoja de ruta que conectaba estrategia y ejecución: una visión de marca nítida, un reposicionamiento que ampliaba mercado sin perder el ADN original y un plan de inversión enfocado a mejor experiencia y mayor conversión, apoyado en capacidades digitales y operativas ya existentes. En la práctica, el cliente obtuvo un marco claro para decidir dónde invertir, cómo medir y cómo escalar, con una narrativa sólida para stakeholders internos: una resolución excelente porque la inversión en marketing quedó alineada con la realidad del negocio y preparada para crecer con control.