El encargo consistía en aportar un dictamen técnico independiente sobre el estado industrial, medioambiental y operativo de un grupo con plantas dedicadas al tratamiento y valorización de subproductos animales (SANDACH), en un contexto especialmente sensible por su impacto potencial en vertidos, emisiones y olores. El objetivo no era “opinar”, sino verificar, documentar y acreditar de forma objetiva la situación real de las instalaciones, tanto la heredada como la posterior a un cambio de control, y convertir esa realidad en evidencia técnica defendible.
La complejidad del caso venía de que existían informes previos con conclusiones divergentes sobre el cumplimiento normativo y el estado técnico de las plantas. Por un lado, se describían deficiencias graves asociadas a vertidos sin tratamiento adecuado, emisiones atmosféricas por equipos de oxidación deficientes y episodios de malos olores con afección al entorno; por otro, se sostenía que las instalaciones estaban dentro del marco autorizatorio y con mejoras en marcha. Esa contradicción generaba incertidumbre técnica y estratégica: ¿había un problema estructural de cumplimiento y mantenimiento, o se trataba de una situación ya encauzada?
Desde martinsdelima planteamos el trabajo como una clarificación técnica integral: identificar con precisión qué era “situación heredada” y qué era “estado actual”, separar hechos de interpretaciones y aterrizar el cumplimiento en evidencias observables. El informe se estructuró para evaluar
(i) el estado técnico y funcional de procesos e infraestructuras vinculados al tratamiento SANDACH (recepción, esterilización, almacenamiento, depuración de olores, control de emisiones y gestión de residuos líquidos),
(ii) el encaje con las autorizaciones y permisos ambientales aplicables y
(iii) la integridad y trazabilidad de registros operativos y sistemas de control, incluyendo la detección de datos incompletos o prácticas que pudieran simular cumplimiento sin base operativa real.
La metodología fue deliberadamente “de ingeniería forense”: visitas técnicas presenciales, observación directa del estado de las instalaciones, entrevistas con responsables, contraste de documentación con la operativa real y recopilación de evidencia fotográfica, visual y documental para sostener cada conclusión. Este enfoque permitió convertir el análisis en un mapa de hechos verificables, minimizando sesgos y cerrando la brecha entre lo que “dice el papel” y lo que realmente ocurre en planta.
El resultado fue un diagnóstico claro por centros, con especial foco en los elementos críticos de cumplimiento: depuración de aguas (EDAR), control de emisiones y contención/protección del suelo. En una de las plantas se constató una evolución técnica muy significativa: paso de un escenario de alto riesgo a estándares cercanos a mejores prácticas, con una nueva EDAR, pretratamiento (incluida separación de grasas), impermeabilización y cerramientos, monitorización del subsuelo mediante piezómetros, y un salto en el control de emisiones al incorporar medición conectada a sistemas de supervisión y renovar elementos clave que reducían de forma sustancial el impacto odorífero y mejoraban la estabilidad operativa. Todo ello se acompañó de una estrategia de regularización técnica orientada a disminuir el riesgo regulatorio.
En paralelo, el informe también fue útil por su honestidad técnica: en la segunda planta se evidenció que, aunque el proceso de modernización estaba iniciado, aún quedaban actuaciones materiales y de homologación por completar para alcanzar un cumplimiento robusto (especialmente en depuración, certificación de equipos críticos y gestión del pasivo asociado al subsuelo). Precisamente ahí estuvo la “resolución excelente”: martinsdelima entregó un dictamen sólido, equilibrado y accionable, que permitió alinear a las partes con hechos, priorizar inversiones donde realmente reducían riesgo, y transformar una discusión basada en percepciones en una hoja de ruta sustentada en evidencia.