La compañía (industrial, con dos centros de trabajo muy próximos entre sí) prestaba servicios de lavandería industrial y gestión de uniformidad laboral, con procesos especialmente exigentes en trazabilidad y control de prendas para sectores como el hotelero, sanitario y sociosanitario. En un contexto de resultados económicos negativos recurrentes, la dirección necesitaba una solución realista y defendible para asegurar la viabilidad de la actividad y evitar escenarios de cierre de centro o deterioro financiero.
El punto de partida era una operativa compleja: además del lavado, existía un sistema de trazabilidad (chip/código de barras) que exigía ordenación de flujos, control de expedición y coordinación con el cliente final. Esta realidad hacía que cualquier cambio organizativo tuviera que estar muy bien planificado para no afectar a la calidad del servicio ni a la productividad.
En paralelo, se había ejecutado una inversión importante en uno de los centros para ampliar capacidad productiva mediante la instalación de un sistema de uniformidad hospitalaria (equipamiento y automatización). Esa inversión abría una oportunidad clara: especializar cada centro en una actividad principal para ganar eficiencia, eliminar duplicidades y mejorar el control del proceso productivo.
La reorganización propuesta suponía redefinir el “qué” y el “dónde”: un centro pasaría a concentrar la lavandería industrial, mientras el otro se enfocaría en la uniformidad laboral. Como consecuencia directa de ese rediseño operativo, se estimó necesaria una modificación sustancial de condiciones de trabajo (MSCT) asociada al desplazamiento de un número de personas trabajadoras (de actividad de lavandería y de transporte) y a un ajuste de turnos/horarios para optimizar tiempos y elevar la productividad.
En martinsdelima abordamos el encargo con una metodología pericial orientada a “blindar” el cambio:
(1) análisis del modelo de negocio y procesos (incluida la trazabilidad),
(2) diagnóstico organizativo y de plantilla por actividades/centros,
(3) revisión del marco laboral aplicable y su impacto práctico, y
(4) análisis económico y proyección de resultados tras la reorganización, apoyándonos en documentación contable y sectorial para que la medida no fuera una opinión, sino una conclusión demostrable.
El resultado fue un informe que convertía una necesidad empresarial en una propuesta técnica sólida y cuantificada: justificaba por qué la reestructuración era necesaria para frenar la acumulación de pérdidas y aportaba una hoja de ruta operativa (especialización de centros + turnos) para ejecutar la MSCT con coherencia productiva. Además, se proyectó que, con la implementación de la reorganización, la compañía podría volver a resultados positivos y crecientes, reduciendo el riesgo de escenarios críticos.