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Análisis del sector impresión

Una empresa industrial especializada en impresión de prensa diaria nos solicitó un análisis externo para entender con precisión qué estaba ocurriendo en su mercado y, sobre todo, qué implicaciones reales tenía para su negocio. El encargo no buscaba “opiniones”: necesitaba una visión rigurosa, comparable y defendible que ayudara a tomar decisiones con criterio, separando el ruido coyuntural de las tendencias estructurales.
Desde el primer momento, el punto de partida fue evidente: la industria de la prensa en papel atraviesa un cambio profundo de hábitos de consumo, con una aceleración de la digitalización que ha alterado la demanda, la propuesta de valor y el equilibrio competitivo del sector. Eso provoca un escenario en el que los operadores de impresión quedan “atrapados” entre una demanda que se contrae y una estructura de costes que no se ajusta al mismo ritmo.
En paralelo, el entorno macro y de materias primas añade tensión: energía, papel y otros insumos clave han mostrado volatilidad y encarecimientos relevantes, presionando márgenes y haciendo más difícil planificar capacidad, precios y producción. En un negocio intensivo en capital y energía, esta combinación tiene un efecto directo sobre la rentabilidad y sobre la capacidad de sostener inversiones.
Con ese contexto, el objetivo fue aterrizar el análisis en la realidad de la compañía: medir la evolución de su actividad productiva y su mix de ingresos, y comprobar hasta qué punto estaba expuesta al núcleo más vulnerable del mercado. El estudio mostró una reducción relevante de volumen en su actividad principal y una concentración elevada de ingresos en el producto más afectado por el declive estructural, lo que incrementa la vulnerabilidad ante cualquier pérdida de tiradas, cabeceras o cambios comerciales del mercado.
Además, contrastamos esa situación con la foto media del sector para evitar análisis “en el vacío”. El patrón fue coherente: el negocio de impresión de periódicos presenta rentabilidad operativa estructuralmente débil o negativa, y los indicadores de retorno sobre activos reflejan una pérdida de eficiencia que no se explica solo por un mal año, sino por una transformación del modelo de negocio.
El resultado final para la dirección fue un mensaje muy claro: no se trataba únicamente de “aguantar” un bache, sino de abordar una transición: ajustar capacidad, rediseñar la propuesta industrial y reducir dependencia del producto principal, con una hoja de ruta que priorizase decisiones con impacto medible en costes, productividad y riesgo comercial.
Nuestra metodología se apoyó en una idea clave: definir bien el sector antes de medir nada. No analizamos “artes gráficas” como un agregado administrativo, porque mezclar actividades con dinámicas distintas distorsiona conclusiones. En su lugar, delimitamos el perímetro económico correcto: impresión de prensa diaria como sector específico, comparable y autónomo.
A partir de ahí, combinamos fuentes públicas y bases financieras para construir una visión 360º: métricas de audiencia y hábitos (para capturar la demanda), informes sectoriales (para el “outlook”) y comparables financieros por clasificación homogénea (para rentabilidad y retornos). En particular, el análisis de rentabilidad se basó en una segmentación estricta por actividad económica equivalente, evitando sesgos por mezcla de negocios.
Finalmente, aterrizamos el diagnóstico a la compañía mediante análisis productivo y económico, conectando la evolución de su producción y su estructura de ingresos con las dinámicas del sector, para identificar palancas accionables y no quedarnos en conclusiones genéricas.
El valor diferencial de martinsdelima fue convertir un contexto complejo en un entregable que la dirección podía usar desde el día uno: un diagnóstico objetivo, comparable y orientado a decisión, que explicaba el “por qué” (tendencias estructurales), el “dónde duele” (exposición del mix y rigidez de costes) y el “qué hacer” (prioridades claras para proteger márgenes y reducir riesgo).
Gracias a ese enfoque, la empresa pudo reordenar prioridades con criterio, alinear expectativas internas y tomar decisiones estratégicas con una base sólida: segmentación correcta del mercado, lectura realista del futuro del sector y una traducción directa a su cuenta de resultados y operación. Ese es el tipo de trabajo que buscamos: rigurosidad técnica que se convierte en ventaja competitiva.